Escribí esta entrada por impotencia. Si, impotencia de no poder decir todo lo que pienso, lo que en realidad soy. Impotencia de no poder cambiar la crueldad de mundo, la indiferencia. Si el mundo cambiara todos podríamos ser lo que realmente somos. Rotulenme de inocente e incrédula por dejarme llevar por el pensamiento de que con fe y esfuerzo, todo es posible. Si es así, espero algún día poder demostrar lo contrario.
Hoy en día estoy sumergida en un pensamiento positivista extremo. Todo parece tan fácil, prácticamente tangible. Evaluar las posibilidades me da ánimos, aunque los números sé que están jugando en mi contra. Capaz por eso no me va muy bien sacando cuentas. Para mi los números no son mas que cifras que inventan para tratar de tirarme abajo. Pero de a poco me estoy volviendo a convertir en esa persona que alguna vez fui. Esa llena de fuerza que puede con todo. En el medio pasaron cosas que me fueron agotando esa forma de luchar con mis problemas. Podría decirse que me hice blanda. Pero hoy en día soy mas fuerte, todo tiene una razón y un motivo. Este es el mio. Se que puedo lograr todo lo que quiera mientras dependa de mi, y fuera de que la decisión cae en manos ajenas, se que en gran parte es mi responsabilidad lograrlo. Un poco de trabajo, esfuerzo y dejarme llevar por lo que siento no puede ser tan difícil. Hay cartas que están jugando a mi favor, no puedo dejar pasar las oportunidad, hay cosas que no pasan dos veces.
El día que empiece a caminar para el lado de lo que siento no esta muy lejos. No tengo mucho tiempo para andar dudando. Muy adentro mio se que no hay dudas, estoy decidida.
Raras veces mis presentimientos o instintos, si es que se pueden llamar así, me fallaron. Nunca me fallan.
Y hay algo que me esta diciendo que esta es mi oportunidad, que es ahora o nunca.
Soy una bomba de tiempo, el día que explote no va a haber alguien capaz de frenarme. Cada día son 24hs menos para que se detonen todos esos secretos, esos sentimientos ocultos ante el mundo.
A veces no se muy bien que quiero, pero siempre tuve muy en claro que NO quería, hoy se que quiero y que no quiero. No quiero morir con un sueño roto y una historia de vida perfecta que nunca pude experimentar. Aunque se me vaya la vida alcanzando mis objetivos, no voy a frenar.
Hoy soy fuerte, hoy ya no me importa lo que la gente crea, sino lo que yo creo. Yo creo que es posible, alcanzable, real. Estoy a kilómetros de lo que quiero, pero no hay distancia inrecorrible. Hoy dejo el escudo que siempre use para tratar de frenar las heridas de los comentarios, aunque el impacto era duro y normalmente lograba tumbarme. Hoy voy de frente conmigo misma. Sin escudos, sin protecciones. Voy siendo yo misma, sin disfraces que tapen lo que realmente quiero que el mundo vea. Estoy segura, confiada y sabiendo que lo voy a lograr. Si no es así, el intento vale mas que el fracaso.
-"Y me da igual de dónde sean, no hay distancia, no hay fronteras
a una conciencia firme nada puede parar".-

No hay comentarios:
Publicar un comentario