jueves, 12 de diciembre de 2013

Fragmented Thoughts of a Wrecked Soul

Es difícil llegar al punto mas hondo donde empezas a pensar que el que esta mal sos vos.
He considerado las desagradables huidas que siempre critique. Pensé que, de una vez por todas seria lo mas rápido y fácil para terminar con todo, pero también resulta ser la mas dolorosa.

Lo único que me dotaba de fuerza para seguir era la idea de saberme capaz de enfrentar todas estas trabas que me pone la vida, que me iban a hacer mas fuerte en el futuro. Pero desgraciadamente no es asi. Me duele, lo único que sus despectivas e inmundas actitudes causaron fue hacerme mas debil, a punto tal de echarme a los brazos de la psicosis considerándome un caso sin solución.
Todo lo que alguna vez creí que fui, desapareció, toda esa confianza que alguna vez tuve en mi, se esfumo. Y lo mas triste de toda la situación, es que ya no tengo fe, no tengo fe en mi, no tengo fe en la gente, solo me queda un pequeño refugio que nunca me sierra las puertas, sin importar en lo que me pueda convertir. El no juzga, ni prejuzga, El sabe lo que pasa, y es el único que cree en mi.
Humanamente llegue a dejarlo todo de lado, pensando que era un paso mas cerca a la lobotomia. Pero fue en lo único que si estaba equivocada.
Jamas tendría que haber dudado de su existencia.
Supongo que como las otras, atravesare esta crisis y me alejare lo antes posible de toda esta contaminada sociedad que no deja de lastimarme. Deseando que asi  sea, respiro profundo y me rindo.
Me resigno a luchar por lo que quiero. Me convierto en lo que tanto me hicieron creer que era. Una triste solitaria alma vagabunda, que esta pero no es. Que se ve pero no existe. Soy lo que se que no soy. Soy lo que ellos quieren.
Una violenta y mentirosa marioneta de la burocracia.
Desde mi actual pobre lugar de nada, miro lo que alguna vez fui, un salmón.
Nadando contra la corriente, usando cada uno de mis músculos para llegar a donde quería, migrar al norte.
Pero, el muy deseoso de carne rosada mundo de la madurez, como un oso pardo, me trago en el primer salto arriesgado que di. Saboreando lo salado de mi ser, cada una de mis escamas.
Ese fui mi fin. Porque ya no hay historia, porque de mi ya no queda nada sin adulterar. No tengo un centímetro de alma que no haya sido abusada y golpeada hasta no ser nada.
Eso es en lo que mi mundano cuerpo se convirtió.
Gracias por haberme enseñado que ser diferente esta mal. Que no se puede romper el molde. Gracias, porque siendo uno mas del montón no se sufre, pero tampoco se siente, y menos aun se vive.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario