martes, 24 de diciembre de 2013

Momentos para Nunca Olvidar - Tu Figura

Fue un instante. Uno hermoso. De esos que no importa lo que pase, nunca jamas de olvidan.
La luz matutina se filtraba por entre los espacios de las cortinas, esos donde las dos telas amagan a tocarse pero quedan separadas por un haz de luz solar. El brillo acariciaba el perfil de tu figura, tan perfecta y armoniosa que se volvía irresistible. Exponiendo cada mechón de pelo, cada marca de tu piel formando una linea a lo largo de tu cuerpo digna de admiración, hasta que moría fundiéndose con las sábanas blancas.
Todo era paz, el silencio de tu sueño detenía el tiempo que amenazaba con escurrirse entre mis manos indicándome la hora de irme.
Pero yo no quería irme. Quería presenciar tu despertar, ese que oscilabas en cada espasmódico movimiento como si algo dentro tuyo no perteneciese allí. Tu cuerpo, reacio al amor, no toleraba que unos ojos te mirasen con el deseo de nunca perderte, o con la intención de quererte eternamente.
Fue el inicio de verano mas caluroso que recuerdo. Pero no había temperatura capaz de hacerme rechazar lo que a continuación vendría. Después de tanta observación, gire resignada a darte la espalda, pero me acompañaste en el movimiento y cruzaste tu brazo por encima de mi cintura, reposaste tu sien derecha en mi hombro y entrelazaste nuestras manos en una unión inconscientemente sentimental.
Y en ese silencio presenciado por el sonar de las aspas del ventilador y tu profundo soñar, solo yo fui testigo de tu capacidad de amar.
Esa que ocultas muy en el fondo, pero de vez en cuando, en esas mañanas de verano cuando me abrazas, se escapa y brota naturalmente de vos dejando huellas en las solitarias almas como la mía que solo necesitan un poco de amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario